Paracetamol y embarazo: por qué la revisión más robusta hasta la fecha descarta el riesgo de autismo y TDAH (y qué es lo que dice)

Una revisión publicada en The Lancet respalda el uso clínico del paracetamol durante la gestación, al no encontrar efectos adversos en el desarrollo neurológico infantil.

LO QUE DEBES SABER SI TIENES POCO TIEMPO
  • Un metaanálisis internacional descarta que el paracetamol en el embarazo cause autismo o TDAH.
  • Los estudios más rigurosos no encuentran riesgos en el desarrollo neurológico infantil.
  • Las principales autoridades sanitarias mantienen que su uso es seguro con indicación médica.
El paracetamol en el embarazo no causa autismo ni TDAH, confirma nueva revisión de la evidencia científica disponible

Una vez más, la ciencia desmonta una de las teorías más persistentes de los últimos años: la supuesta relación entre el consumo de paracetamol durante el embarazo y el desarrollo de autismo en los hijos. Esta vez lo hace con una de las revisiones más exhaustivas y metodológicamente sólidas publicadas hasta la fecha. El estudio, publicado el 16 de enero de 2026 en The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women’s Health, fue elaborado por un equipo internacional de investigadores de Italia, Reino Unido, Suecia y Noruega.

Su publicación coincide con un contexto de creciente desinformación, alimentada por declaraciones de figuras públicas como Donald Trump y Robert F. Kennedy Jr., quienes desde 2025 han vinculado repetidamente el paracetamol con el trastorno del espectro autista (TEA). Sus afirmaciones, que ya verificamos en ocasiones anteriores aquí y aquí, y amplificadas por redes sociales como X/Twitter y TikTok, han alcanzado millones de visualizaciones y contribuido a sembrar dudas entre mujeres embarazadas y profesionales de la salud.

El nuevo metaanálisis revisa 43 estudios sobre exposición prenatal al paracetamol y sus posibles efectos en el desarrollo neurológico infantil, incluyendo autismo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y discapacidad intelectual. De ellos, 17 fueron incluidos en un análisis cuantitativo que aplicó estrictos criterios de calidad.

Lo relevante de esta revisión es que da prioridad a los estudios más robustos: aquellos que comparan hermanos expuestos y no expuestos al fármaco durante la gestación. Este tipo de diseño —conocido como “análisis entre hermanos”— permite controlar factores genéticos y ambientales compartidos en una misma familia, eliminando gran parte de los sesgos presentes en estudios observacionales convencionales.

El resultado es concluyente: no se encontró ninguna asociación significativa entre el consumo de paracetamol durante el embarazo y un aumento del riesgo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual. Por ejemplo, en los estudios con análisis entre hermanos, el riesgo de autismo fue prácticamente nulo (OR 0,98; IC 95%: 0,93–1,03). Lo mismo ocurrió con TDAH (OR 0,95) y discapacidad intelectual (OR 0,93), con niveles de heterogeneidad bajos.

Incluso cuando se consideraron estudios con bajo riesgo de sesgo —según la herramienta QUIPS de evaluación de calidad— los resultados fueron consistentes. En palabras de los autores: “la evidencia actual no indica un aumento clínicamente importante en la probabilidad de trastorno del espectro autista, TDAH o discapacidad intelectual en hijos de mujeres embarazadas que usan paracetamol según las indicaciones, lo que respalda las recomendaciones existentes sobre su seguridad”.

Según Steven Kapp, profesor titular de Psicología en la Universidad de Portsmouth (Reino Unido), el estudio “incluyó el control de factores de confusión, como tener un hermano con la condición, ya que estas neurodivergencias se dan en familias. (…) El control entre hermanos en estos estudios demuestra que el medicamento no causa la discapacidad del niño.” Ian Douglas, Profesor de Farmacoepidemiología en la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), también ha señalado que “excluir los estudios de menor calidad que no tienen en cuenta las diferencias importantes entre las madres que usan o no paracetamol durante el embarazo, de forma tranquilizadora, los estudios restantes no sugieren que el uso de paracetamol en el embarazo esté asociado con un mayor riesgo de ninguna de las condiciones del neurodesarrollo consideradas”. Y destacó que “se trata de una revisión sistemática oportuna y bien realizada, que reúne y analiza todos los estudios relevantes previos diseñados para determinar si el uso de paracetamol durante el embarazo aumenta el riesgo de trastorno del espectro autista, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y discapacidad intelectual.”

El estudio también destaca que evitar el paracetamol por miedos infundados podría ser contraproducente, ya que la fiebre materna no tratada sí tiene riesgos documentados como abortos espontáneos, anomalías congénitas y partos prematuros. Los autores concluyen que las asociaciones reportadas anteriormente eran probablemente «artefactos de confusión no medida» (factores genéticos o la propia enfermedad materna) y no efectos directos del fármaco.

Esta revisión contradice las declaraciones de Trump y Kennedy Jr., quienes han asegurado que el uso de Tylenol (nombre comercial del paracetamol en EE. UU.) durante el embarazo estaría relacionado con un aumento del autismo. En octubre de 2025, incluso llegaron a relacionar la circuncisión y el uso de analgésicos en recién nacidos con un presunto aumento del riesgo, una afirmación que ya había sido desmentida en verificaciones previas de Factico basadas en las declaraciones de expertos y la ausencia de pruebas clínicas concluyentes.

Uno de los estudios más citados por los defensores de esta teoría fue el metaanálisis de Didier Prada, publicado en agosto de 2025, que revisó más de 40 estudios observacionales. Aunque algunas investigaciones encontraban asociaciones leves, el propio Prada afirmó a The Washington Post que no se podía hablar de una relación causal: “Mostramos que el acetaminofén está asociado con un mayor riesgo, pero no que lo cause. Son cosas muy diferentes”. A diferencia del nuevo estudio de The Lancet, su revisión no aplicó filtros tan estrictos de calidad ni priorizó diseños familiares controlados, lo que limita sus conclusiones.

Tras ser consultados por Factico, el doctor Miguel Marcos, internista del Hospital Universitario de Salamanca, catedrático en la Universidad de Salamanca e investigador del IBSAL, junto a Maura Rojas Pirela, investigadora Sara Borrell del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), señalaron que “no existe evidencia científica sólida que demuestre que el consumo de paracetamol durante el embarazo cause autismo en los hijos”. Ambos especialistas precisan que los trabajos que han detectado alguna relación se basan en estudios observacionales, lo que impide extraer conclusiones de causa y efecto. También recuerdan que los principales organismos sanitarios internacionales mantienen que el paracetamol puede emplearse durante la gestación, siempre que su uso esté indicado y supervisado por un profesional sanitario.

De hecho, no existe evidencia sólida que indique que administrar paracetamol a bebés o niños eleve el riesgo de diagnóstico de autismo.

Desde hace años, las principales organizaciones sanitarias —como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), y la Agencia Europea del Medicamento (EMA)— han mantenido la misma postura: el paracetamol puede utilizarse durante el embarazo cuando está clínicamente indicado, siempre en la dosis mínima eficaz y durante el menor tiempo posible. La nueva evidencia no sólo refuerza esta posición, sino que desmonta los argumentos usados para promover el miedo entre pacientes.

Los expertos advierten que dejar de tratar fiebre o dolor durante el embarazo por miedo infundado puede tener consecuencias graves para la salud materna y fetal. Como recordó la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) en septiembre de 2025, “no existe evidencia de una relación causal entre el uso de paracetamol durante el embarazo y el autismo en niños”, y el medicamento sigue siendo una herramienta segura cuando se usa de forma adecuada.

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