LO QUE SE AFIRMA
“La poliomielitis no fue erradicada, sino que se renombró como otras enfermedades neurológicas para simular el éxito de las vacunas.”
“La poliomielitis no fue erradicada, sino que se renombró como otras enfermedades neurológicas para simular el éxito de las vacunas.”
Entre los argumentos más frecuentes en discursos contra las vacunas, destaca uno que ha ganado notoriedad en los últimos años: la idea de que la poliomielitis no fue realmente erradicada, sino que su diagnóstico fue modificado intencionalmente para ocultar su persistencia y dar la apariencia de que la vacuna funcionó, como podemos ver en este tuit (archivado aquí) que alcanzó las 84 mil visualizaciones. Según esta narrativa, los casos de polio no desaparecieron, sino que se renombraron como otros trastornos neurológicos como el síndrome de Guillain-Barré o la mielitis transversa.
La premisa de este cambio diagnóstico se basa en una transformación real ocurrida en 1955. Hasta ese momento, los criterios eran más laxos: a menudo bastaba con observar parálisis durante al menos 24 horas para clasificar un caso como poliomielitis. Sin embargo, tras la implementación de los protocolos del Ensayo de Campo de la Vacuna Salk (Informe Francis), se introdujeron estándares mucho más rigurosos para garantizar la precisión de las estadísticas. A partir de ese año, se estableció la necesidad de comprobar la parálisis residual en dos etapas críticas: primero mediante la toma de muestras entre los 10 y 20 días posteriores al inicio de los síntomas, y posteriormente a través de un examen físico entre los 50 y 70 días (estandarizado generalmente a los 60 días). Estos lineamientos han sido recogidos y actualizados por la Organización Mundial de la Salud en manuales técnicos y en las guías modernas de la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis (GPEI), como el Global Guidelines for AFP and Poliovirus Surveillance.
El objetivo primordial de esta transición, era diferenciar con precisión científica la polio de otras afecciones neurológicas. Condiciones como el síndrome de Guillain-Barré, la neuritis traumática o la mielitis transversa pueden causar parálisis flácida temporal; sin embargo, al no ser provocadas por el poliovirus, no suelen dejar la parálisis permanente que estos nuevos criterios buscaban identificar de forma inequívoca.
Pese a este cambio, los datos muestran que la caída en los casos no puede explicarse únicamente por la nueva definición clínica. En 1952, Estados Unidos registró más de 20.000 casos de poliomielitis paralítica. Tras la introducción de la vacuna inactivada de Salk en 1955, los casos descendieron drásticamente año tras año. En 1956 ya eran 7.911, y para 1965 se contabilizaban menos de 100, según datos de los CDC. Si el descenso hubiera sido fruto exclusivo de un cambio en el sistema de clasificación, cabría esperar una caída inmediata y luego estabilización, pero los registros muestran una tendencia sostenida a la baja. Este patrón continuó con la adopción de la vacuna oral de Sabin, utilizada ampliamente tras su validación en múltiples países, como documentó el virólogo Herald R. Cox en la conferencia The Present Status of Polio Vaccines, donde citó resultados positivos en lugares tan diversos como Nicaragua, Finlandia, Japón y Costa Rica.
El propio Cox, crítico de la vacuna inactivada de Salk por considerarla menos efectiva que la oral, nunca negó la eficacia de la vacunación en general. De hecho, el debate científico de aquel momento se centraba en cuál formulación era mejor, no en la efectividad de la inmunización como estrategia de salud pública.
Algunos promotores del mito también han citado declaraciones del bioestadístico Bernard Greenberg, quien en esa misma conferencia expresó dudas sobre cómo se interpretaron los primeros datos. Sin embargo, fuera de contexto, sus palabras han sido empleadas para insinuar una conspiración. En realidad, Greenberg defendía un enfoque más riguroso en la interpretación de los resultados, y su preocupación era que no se cayera en complacencia con vacunas parcialmente eficaces, no que se ocultaran casos.
Tampoco hay base para afirmar que enfermedades como la mielitis transversa, el síndrome de Guillain-Barré o la meningitis aséptica estén sustituyendo al diagnóstico de poliomielitis. Estas condiciones presentan diferencias clínicas claras: la polio suele afectar de forma asimétrica y comienza con fiebre, mientras que las otras causan parálisis simétrica y no presentan los mismos patrones en estudios como la electromiografía o las pruebas de conducción nerviosa. Además, su incidencia es baja y afecta a distintos grupos etarios. Por ejemplo, el síndrome de Guillain-Barré afecta entre 3.000 y 6.000 personas al año en EE. UU., pero es más común en adultos, mientras que la polio afectaba principalmente a niños menores de 5 años, según el análisis de Vincent Iannelli en Vaxopedia.
Hoy en día, cualquier caso de parálisis flácida aguda es rigurosamente investigado. Según los protocolos del Global Polio Eradication Initiative (GPEI), deben tomarse dos muestras de heces en un plazo de 14 días desde el inicio de los síntomas para descartar la presencia del virus. La exigencia de seguimiento no es menor: si se pasara por alto un caso, podría reintroducirse el virus en zonas donde ya se había eliminado.
En última instancia, afirmar que la polio desapareció solo por cambios administrativos en el diagnóstico no se corresponde con la realidad médica ni con los datos disponibles. Desde la introducción de las vacunas, la incidencia de poliomielitis se ha desplomado en todo el mundo. Estados Unidos está libre de la enfermedad desde 1979, India desde 2011 y solo dos países —Afganistán y Pakistán— mantienen actualmente transmisión endémica, según datos de la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio.
Debemos mencionar que este tipo de afirmaciones no son nuevas. Anteriormente, ya hemos verificado afirmaciones similares que sugerían que los casos de polio en la India no desaparecieron realmente (como podemos ver aquí), sino que simplemente fueron «renombrados» como parálisis flácida aguda no polio (NPAFP). En una verificación previa, desmentimos la idea de que las campañas de vacunación causaran un aumento artificial de NPAFP o que esta categoría fuera utilizada para ocultar casos reales de polio. Tal como explicamos entonces, los casos de NPAFP incluyen una amplia gama de afecciones neurológicas y su vigilancia comenzó formalmente en 1997, dos años después del inicio de las campañas de vacunación, lo que invalida la afirmación de que no existía ningún caso antes de 1995. Además, según datos de la Oficina de País de la OMS para India, «en 2012 se investigaron en la India un total de 59.436 casos de PFA, otros 53.421 en 2013 y 53.383 en 2014. Ningún caso de PFA dio positivo por polio en 2012, 2013 y 2014. Todos los casos de PFA durante los últimos tres años han sido investigados. debido a causas no relacionadas con la polio».
El descenso de los casos de poliomielitis no fue producto de un simple cambio en los criterios diagnósticos. La evidencia epidemiológica, los ensayos clínicos y la experiencia acumulada a nivel mundial muestran que la vacunación fue y sigue siendo la herramienta clave en la lucha contra esta enfermedad. Por tanto, calificamos la afirmación como falsa.
Referencias:
Fuente del reclamo: Redes sociales (X)
Contenido verificado: 11 de diciembre de 2025 a las 20:15 horas
Artículo de verificación actualizado: 11 de diciembre de 2025 a las 20:15 horas
Recursos que hemos utilizado: Documento técnico de la Organización Mundial de la Salud sobre vigilancia y calidad de datos (Polio – Data Quality and Measurement) / Revisión epidemiológica publicada por Nathanson y Kew en American Journal of Epidemiology / Capítulo sobre poliomielitis en el manual de vacunación del CDC (Epidemiology and Prevention of Vaccine-Preventable Diseases) / Conferencia científica de Herald R. Cox sobre vacunas de polio (The Present Status of Polio Vaccines) / Ficha clínica de la Mayo Clinic sobre mielitis transversa / Entrada médica de MedlinePlus sobre el síndrome de Guillain-Barré / Glosario médico de la Clínica Universidad de Navarra sobre meningitis aséptica / Hoja informativa del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) sobre poliomielitis / Definición de caso clínico del CDC para infecciones por poliovirus y polio paralítica / Artículo de divulgación médica en Vaxopedia sobre el mito del cambio de diagnóstico / Indicadores de vigilancia de la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio (GPEI) / Boletín MMWR del CDC sobre el progreso en la erradicación de la polio / Artículo de Time sobre las diferencias entre vacunas contra la polio (Sifferlin, 2022) / Informe de la Asociación Española de Pediatría sobre el estado global de la polio (2023) / Documento de la OMS en India sobre vigilancia de parálisis flácida aguda (2015)
Si te gusta nuestro trabajo y quieres colaborar con nosotros, puedes hacer una donación para apoyar nuestra labor de verificación de hechos. Con tu aportación, nos ayudas a mantener nuestra independencia, nuestra calidad y nuestra credibilidad.