Es falso que Japón haya lanzado una alarma sobre insuficiencia cardíaca por vacunas contra la COVID-19

Un medio conocido por difundir desinformación vuelve a tergiversar un estudio para afirmar un inexistente aumento del 4900% en insuficiencia cardíaca tras la vacunación contra la COVID-19 en Japón.

LO QUE SE AFIRMA

"Japón sufre un aumento del 4.900% en insuficiencia cardíaca entre los vacunados contra la COVID-19."

LO QUE SABEMOS HASTA AHORA

Falso. El estudio japonés analiza reportes de miocarditis y pericarditis tras vacunación con ARNm, sin mencionar insuficiencia cardíaca ni respaldar aumentos del 4.900%.

Es falso que Japón haya lanzado una alarma sobre insuficiencia cardíaca por vacunas contra la COVID-19

Recientemente, el medio estadounidense Slay News volvió a publicar un artículo con un titular casi idéntico al que ya había sido objeto de verificación en diciembre de 2024: “Japan Sounds Alarm as Heart Failure Surges 4900% Among Covid-Vaxxed” (“Japón alerta ante el aumento del 4900% de la insuficiencia cardíaca entre los vacunados contra la COVID-19”). Esta vez, la nota fue publicada el 18 de enero y replicada en redes sociales (como podemos ver aquí o aquí), cuyas publicaciones alcanzaron las cientos de miles de visualizaciones. Al igual que en octubre de 2024, el contenido cita un estudio japonés liderado por el profesor Keisuke Takada y publicado en Journal of Infection and Chemotherapy, pero distorsiona de nuevo tanto sus resultados como su alcance.

Tal como explicamos en una verificación anterior publicada en diciembre de 2024, el estudio original analiza reportes de miocarditis y pericarditis notificados tras la administración de vacunas de ARNm en Japón, utilizando la base de datos nacional de farmacovigilancia (JADER). Este tipo de base de datos, al igual que el sistema VAERS en Estados Unidos, recoge eventos adversos reportados de forma espontánea. Como advierten tanto los autores del estudio como organismos internacionales de salud, la existencia de un reporte no implica causalidad directa.

El artículo de Slay News vuelve a mezclar conceptos médicos distintos: la investigación no trata sobre insuficiencia cardíaca ni menciona un incremento del 4.900%. El análisis se centra exclusivamente en miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) y pericarditis (inflamación de la membrana que rodea al corazón), condiciones que en algunos casos pueden derivar en complicaciones mayores, pero que —en la mayoría de los casos reportados en este estudio— evolucionaron favorablemente. A partir del análisis de registros comprendidos entre abril de 2004 y diciembre de 2023, los autores del estudio identificaron cerca de 881.000 notificaciones de efectos adversos tras la vacunación con plataformas de ARNm frente al SARS-CoV-2. Entre estos, se registraron 1.846 casos de miocarditis y 761 de pericarditis, con un predominio en varones menores de 30 años. En la mayoría de los casos, los síntomas aparecieron en la primera semana tras la inmunización. Y, según los propios datos del estudio, el 78% de los casos de miocarditis y el 87% de los de pericarditis terminaron en recuperación o remisión. Este perfil de aparición y distribución demográfica coincide con lo descrito previamente en la literatura científica sobre este tipo de eventos tras la vacunación. Recordar que los propios autores subrayaron que «En la población japonesa, la vacunación con ARNm del SARS-CoV-2 se asoció significativamente con la aparición de miocarditis/pericarditis […]. Si bien la mayoría de los eventos adversos se produjeron poco después de la vacunación, los resultados generales fueron positivos».

El supuesto “aumento del 4900%” es una interpretación errónea de una herramienta estadística llamada reporting odds ratio (ROR), que el estudio utiliza para identificar señales de desproporcionalidad en los reportes. El ROR no mide el riesgo real en la población ni permite estimar porcentajes de aumento, mucho menos una cifra tan específica y exagerada como la que difunden estos artículos. De hecho, el estudio reconoce como una de sus limitaciones el no contar con un grupo control de personas no vacunadas, lo que impide calcular un riesgo comparativo real, y “no se puede estimar el riesgo de aparición”.

Además, sabemos que la miocarditis relacionada con vacunas de ARNm es un efecto adverso raro, mayormente leve, y que la COVID-19 conlleva un riesgo considerablemente mayor de complicaciones cardíacas, incluyendo miocarditis, trombos y otros eventos cardiovasculares. Esta conclusión ha sido respaldada por investigaciones recientes publicadas en revistas como Nature Communications y Heart, que muestran cómo la vacunación reduce significativamente el riesgo de insuficiencia cardíaca y tromboembolismos tras una infección por SARS-CoV-2. En este caso en concreto, el estudio tampoco consideró si los pacientes habían contraído COVID-19 u otras infecciones virales antes del diagnóstico de miocarditis, un aspecto relevante dado que numerosos virus —incluidos los de la gripe y el resfriado común— son causas habituales de esta afección. La ausencia de esta información limita la capacidad del análisis para determinar con certeza si las vacunas de ARNm fueron responsables directas de los casos registrados.

Pese a que las afirmaciones de octubre de 2024 ya habían sido verificadas y desmentidas —como se detalló en nuestro artículo de diciembre de ese mismo año— el medio volvió a promover el mismo titular, sin aportar nuevos datos ni corregir los errores previamente señalados. Esta insistencia en atribuir cifras falsas a una fuente científica que no las contiene contribuye a generar desinformación en torno a la seguridad de las vacunas.

Referencias:

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