LO QUE SE AFIRMA
"A los niños se les administra una cantidad de vacuna comparable con una botella de refresco."
"A los niños se les administra una cantidad de vacuna comparable con una botella de refresco."
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha utilizado una comparación que exagera en cientos de veces el volumen de las vacunas que reciben los niños. Las dosis habituales se miden en décimas de mililitro, no en botellas ni en «galones».
Durante la firma de una orden ejecutiva sobre el calendario de vacunación infantil, celebrada el 10 de agosto de 2026 en el Despacho Oval, Trump aseguró haber visto pruebas de cantidades de vacuna comparables con una botella de refresco.
«Y vi esto desde el principio, y he visto pruebas de ello, donde tienen una cosa de vacunación que parece del tamaño de una botella de refresco vertida en el cuerpo de un niño pequeño», afirmó el presidente.
Trump amplió después la comparación. Durante la misma intervención habló de un «vaso grande» y llegó a describir lo administrado a los menores como algo que «aparentemente» parecía medirse en «galones».
No es lo que ocurre durante una vacunación infantil.
Las fichas técnicas, los calendarios vacunales y la documentación de las autoridades sanitarias muestran que las vacunas pediátricas se administran en volúmenes muy pequeños. Una dosis inyectable habitual contiene alrededor de 0,5 mililitros, aunque la cantidad concreta depende de cada producto.
Una botella individual de refresco de 20 onzas estadounidenses contiene aproximadamente 591 mililitros. Para alcanzar ese volumen serían necesarias más de 1.000 inyecciones de 0,5 mililitros.
La comparación de Trump es, por tanto, falsa.
El error resulta especialmente evidente al comparar las palabras del presidente con las cantidades recogidas en la documentación de las propias vacunas.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) especifican las dosis y vías de administración de las vacunas recomendadas. En numerosas vacunas infantiles inyectables, la dosis es de 0,5 mililitros.
La diferencia con una botella de refresco no es pequeña ni puede explicarse por una aproximación coloquial.
Una dosis de 0,5 mililitros representa aproximadamente una doceava parte de una cucharadita y unas 1.180 veces menos líquido que una botella de 591 mililitros.
Incluso administrar varias vacunas durante una misma consulta queda muy lejos de esa comparación.
Por ejemplo, cinco inyecciones de 0,5 mililitros sumarían 2,5 mililitros. Eso equivale aproximadamente a media cucharadita y supone menos del 0,5% del contenido de una botella de 591 mililitros.
Jake Scott, profesor clínico asociado de enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford, también cuestionó en un artículo de opinión publicado el 11 de agosto por CIDRAP la lógica de separar la triple vírica. Scott explica que el propio recuento utilizado por la Administración ya contabiliza por separado cada enfermedad cubierta por una vacuna combinada, de modo que una inyección de MMR cuenta como tres dosis: sarampión, paperas y rubéola. Por eso, dividir la pauta en vacunas individuales no reduciría el número de dosis contabilizadas, pero sí aumentaría el número de inyecciones: las dos dosis habituales de MMR pasarían de dos pinchazos a seis. El especialista también recuerda que las vacunas individuales contra sarampión, paperas y rubéola no están actualmente disponibles en Estados Unidos, por lo que cualquier cambio en ese sentido dependería de que esos productos volvieran a desarrollarse y autorizarse.
Lo que significa que, en la realidad, ningún niño recibe durante una vacunación una cantidad de líquido cercana al volumen descrito por Trump.
La comparación tampoco encaja con la vacunación pediátrica que se realiza en España.
Los calendarios recopilados por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) muestran que los niños reciben vacunas combinadas desde los primeros meses de vida. Una misma inyección puede proteger frente a varias enfermedades.
La vacuna hexavalente, por ejemplo, protege frente a hepatitis B, difteria, tétanos, tosferina, Haemophilus influenzae tipo b y poliomielitis. Es decir, seis protecciones no significan seis jeringas distintas.
Lo mismo ocurre con la triple vírica, denominada SRP en España, que inmuniza frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis mediante una vacuna combinada. La AEPap recoge su utilización en los calendarios españoles.
También hay vacunas que ni siquiera se administran mediante una inyección. Los calendarios españoles incluyen, por ejemplo, vacunas frente al rotavirus que se administran por vía oral.
La documentación pediátrica española ofrece además ejemplos concretos del volumen utilizado. La AEPap señala para la vacunación antigripal infantil una dosis de 0,5 mililitros.
Nada parecido, por tanto, al contenido de una botella de refresco.
La documentación europea permite hacer otra comparación directa.
Priorix es una vacuna combinada frente al sarampión, las paperas y la rubéola utilizada en Europa. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) explica que puede administrarse a niños desde los nueve meses en determinadas circunstancias.
La documentación regulatoria revisada por la EMA establece una dosis de 0,5 mililitros una vez reconstituida la vacuna.
M-M-RVaxPro, otra vacuna triple vírica autorizada en la Unión Europea, también protege simultáneamente frente a sarampión, paperas y rubéola. La EMA mantiene su autorización y detalla las condiciones de administración y sus posibles efectos adversos.
La agencia europea considera seguras y eficaces las vacunas contra el sarampión autorizadas de forma centralizada y señala que continúan sometidas a vigilancia después de su autorización.
Esto también permite entender por qué contar enfermedades protegidas como si cada una correspondiera necesariamente a una jeringa puede producir cifras engañosas.
Una sola dosis de triple vírica proporciona protección frente a tres enfermedades, pero sigue siendo una única administración de un volumen muy reducido.
Las declaraciones de Trump se produjeron al defender que las vacunas infantiles se distribuyeran entre más visitas médicas y que los componentes de la triple vírica pudieran administrarse por separado.
Aquí aparece una contradicción matemática con el argumento del volumen.
Dividir una vacuna combinada en diferentes productos no convierte una dosis de 0,5 mililitros en una cantidad menor de líquido total por definición. Puede producir precisamente el efecto contrario: aumentar el número de inyecciones necesarias.
Como explicamos en una verificación anterior sobre los cambios promovidos por la Administración Trump, las dos dosis habituales de una vacuna triple vírica suponen dos inyecciones. Si cada uno de sus tres componentes se administrara individualmente siguiendo dos dosis, pasarían a ser seis inyecciones.
Scott también señala que el sistema de contabilización utilizado por la Administración ya considera por separado sarampión, paperas y rubéola al calcular el número de «dosis». Separar físicamente los tres componentes no reduce ese recuento; aumenta el número de pinchazos.
En Estados Unidos, además, las vacunas individuales contra esas tres enfermedades no están actualmente disponibles, mientras que en Europa las vacunas combinadas están autorizadas y sometidas a supervisión regulatoria.
La EMA ha revisado tanto vacunas monovalentes como combinadas contra sarampión, paperas, rubéola y varicela y mantiene información específica sobre sus indicaciones, contraindicaciones y seguridad.
La frase sobre la botella de refresco no apareció de manera aislada.
Durante el acto del 10 de agosto, Trump volvió a cuestionar el número de vacunas administradas a los niños estadounidenses y defendió repartirlas entre diferentes consultas.
Un día antes de esta verificación ya analizamos otras afirmaciones realizadas alrededor de la misma orden ejecutiva, entre ellas que los menores estadounidenses recibían obligatoriamente «72 pinchazos», que Estados Unidos vacunaba mucho más que Europa y que separar la triple vírica haría la vacunación más segura.
La cifra de «72» no significaba que el Gobierno federal obligara a todos los niños a recibir 72 inyecciones. Mezclaba dosis contabilizadas durante años, vacunas periódicas y componentes de vacunas combinadas.
La afirmación sobre el volumen comete un error diferente, pero relacionado: presenta gráficamente la vacunación infantil como si los niños recibieran enormes cantidades de líquido de una sola vez.
Los datos de las propias vacunas muestran una realidad muy distinta.
Tampoco sería correcto deducir que una vacuna es más o menos segura únicamente por la cantidad de líquido de la jeringa.
Antes de su autorización se evalúan aspectos como su calidad, seguridad, eficacia, dosis, pauta de administración, contraindicaciones y posibles efectos adversos. Después de empezar a utilizarse, existen además sistemas de farmacovigilancia destinados a detectar posibles problemas.
La EMA explica que las vacunas pasan por procesos de evaluación antes de ser autorizadas y que su seguridad continúa siendo vigilada posteriormente.
La agencia también mantiene información pública sobre posibles riesgos y contraindicaciones. En el caso de las vacunas vivas frente al sarampión, paperas y rubéola, por ejemplo, existen restricciones específicas durante el embarazo y para determinadas personas con inmunodeficiencias graves.
Que las vacunas tengan un perfil favorable de beneficio-riesgo no significa que carezcan de efectos adversos. Significa que esos riesgos conocidos se estudian, se incorporan a la información del medicamento y continúan vigilándose.
Es falso que durante la vacunación infantil se vierta en el cuerpo de un niño una cantidad de vacuna comparable con una botella de refresco.
Las vacunas pediátricas inyectables se administran habitualmente en volúmenes del orden de décimas de mililitro. Muchas utilizan dosis de 0,5 mililitros.
Una botella individual de refresco de 591 mililitros contiene más de mil veces el volumen de una inyección de 0,5 mililitros. Incluso varias vacunas administradas durante una misma consulta quedan muy lejos de esa cantidad.
Los calendarios españoles recopilados por la AEPap muestran además que se utilizan vacunas combinadas que protegen frente a varias enfermedades mediante una misma administración, y la documentación de la EMA confirma, por ejemplo, que una dosis de la vacuna triple vírica Priorix es de 0,5 mililitros.
La comparación realizada por Trump no describe cómo se administra la vacunación infantil ni en Estados Unidos ni, como muestran los ejemplos de España y de la Unión Europea, en los calendarios y vacunas utilizados a este lado del Atlántico.
Contenido verificado: 14 de septiembre de 2026 a las 20:17 horas
Artículo de verificación actualizado: 14 de septiembre de 2026 a las 20:17 horas
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