Sí, el cambio climático puede hacer que los incendios forestales (aunque sean provocados) sean mucho más destructivos

La mayoría de los incendios forestales siguen teniendo un origen humano, pero el cambio climático está creando las condiciones para que esos incendios se propaguen con mayor rapidez, alcancen una intensidad superior y resulten mucho más difíciles de controlar.

LO QUE SE AFIRMA

“El cambio climático puede hacer que los incendios forestales sean más destructivos.”

LO QUE SABEMOS HASTA AHORA

Verdadero Aunque la mayoría de los incendios forestales siguen teniendo un origen humano, los estudios muestran que el cambio climático está creando las condiciones para que esos incendios se propaguen con mayor rapidez, alcancen una intensidad superior y resulten mucho más difíciles de controlar.

Durante cada verano vuelve a repetirse una afirmación en redes sociales y en algunos debates públicos: que el cambio climático no tiene relación con los grandes incendios forestales porque «los fuegos siempre han sido provocados». Esta afirmación reaparece prácticamente cada verano, coincidiendo con los grandes incendios forestales. Es habitual encontrarla en publicaciones compartidas en X, Facebook, TikTok y otras redes sociales, especialmente cuando se producen fuegos de gran magnitud en España o en otros países de la cuenca mediterránea.

Sin embargo, la evidencia científica disponible muestra que esa afirmación es incompleta y puede inducir a una interpretación errónea de cómo se producen actualmente los grandes incendios.

Los especialistas distinguen entre dos procesos diferentes: el origen del fuego y su comportamiento posterior. Una persona puede provocar una chispa por negligencia, accidente o de forma intencionada, pero la evolución de ese incendio depende en gran medida de las condiciones meteorológicas y del estado del combustible vegetal.

Precisamente ahí es donde el cambio climático desempeña un papel cada vez más relevante.

Diversos trabajos científicos han documentado que las olas de calor son hoy más frecuentes, más intensas y más duraderas que hace apenas unas décadas. Un análisis publicado en Environmental Research, liderado por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, concluye que estos episodios extremos han aumentado de forma significativa en la península ibérica desde mediados del siglo XX. Ese incremento favorece la desecación de la vegetación y prolonga el periodo durante el cual el monte permanece altamente inflamable.

Esta tendencia no es exclusiva de España. Un estudio internacional publicado en Nature Communications concluyó que los episodios de calor extremo se han intensificado en la mayor parte del planeta, aumentando tanto su duración como su severidad. Como consecuencia, los ecosistemas permanecen durante más tiempo sometidos a condiciones favorables para la propagación del fuego.

La relación entre cambio climático e incendios también ha sido analizada específicamente para el sur de Europa. Un trabajo publicado en 2025 en npj Climate and Atmospheric Science, elaborado por un equipo internacional con participación española, concluye que los incendios extremos son cada vez más frecuentes y que las condiciones meteorológicas en las que se desarrollan resultan mucho más favorables para una rápida propagación que en un clima sin el calentamiento provocado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.

Los autores señalan además que los grandes incendios registrados recientemente en la península ibérica se produjeron bajo condiciones ambientales que habrían sido considerablemente menos probables en un clima preindustrial. De hecho, la conclusión fue clara: «Los incendios que han tenido lugar en los últimos años en la Península Ibérica se han desarrollado en condiciones ambientales más favorables para su propagación de lo que sería el caso en un clima inalterado por las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero».

Otra revisión científica de referencia, publicada en Reviews of Geophysics y coordinada por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), analizó centenares de estudios y observaciones por satélite sobre incendios forestales. Entre sus principales conclusiones destaca que el riesgo climático de incendios se ha incrementado de forma notable en regiones mediterráneas durante las últimas décadas debido al aumento de las temperaturas, la reducción de la humedad del suelo y la mayor frecuencia de condiciones meteorológicas extremas.

Los investigadores también advierten de un fenómeno adicional. La mejora de los sistemas de extinción ha reducido la superficie quemada en algunos periodos, pero esa circunstancia puede favorecer la acumulación de vegetación seca, aumentando la cantidad de combustible disponible cuando finalmente se produce un gran incendio.

A estos factores se suma el viento. Un estudio publicado en Theoretical and Applied Climatology muestra que la combinación de altas temperaturas, baja humedad y rachas intensas acelera notablemente la velocidad de propagación del fuego y dificulta su control por parte de los servicios de emergencia.

Esta combinación explica por qué los especialistas hablan cada vez con mayor frecuencia de incendios de comportamiento extremo o de los denominados incendios de sexta generación, capaces de generar grandes columnas convectivas e incluso modificar las condiciones atmosféricas en su entorno.

Todo ello no significa que el cambio climático provoque directamente los incendios. La mayoría siguen iniciándose por causas humanas, ya sean negligencias, accidentes o acciones intencionadas. Los datos oficiales continúan indicando que el origen humano predomina en España.

Lo que ha cambiado, según coincide la literatura científica, es el escenario en el que esas igniciones tienen lugar. Un terreno más seco, temperaturas excepcionalmente elevadas durante varios días, menor humedad ambiental y episodios de viento intenso aumentan considerablemente la probabilidad de que un incendio inicialmente pequeño termine convirtiéndose en un gran incendio forestal.

Por tanto, afirmar que el cambio climático no influye porque muchos incendios son provocados presenta una falsa dicotomía. Ambas afirmaciones pueden ser ciertas al mismo tiempo: el origen puede ser humano y, al mismo tiempo, el calentamiento global favorecer que ese incendio sea mucho más intenso, rápido y destructivo.

Conclusión

La afirmación de que el cambio climático puede hacer que los incendios forestales sean más graves y destructivos está respaldada por la evidencia científica disponible. Los estudios (y los expertos) coinciden en que el aumento de las temperaturas, las olas de calor más persistentes, la reducción de la humedad y otras condiciones meteorológicas asociadas al calentamiento global favorecen incendios de mayor intensidad y más difíciles de extinguir.

Aunque el origen de muchos incendios siga siendo humano, la ciencia concluye que el cambio climático está modificando el contexto en el que esos incendios evolucionan, incrementando el riesgo de que se conviertan en grandes emergencias forestales.

Si te gusta nuestro trabajo y quieres colaborar con nosotros, puedes hacer una donación para apoyar nuestra labor de verificación de hechos. Con tu aportación, nos ayudas a mantener nuestra independencia, nuestra calidad y nuestra credibilidad.

Total
0
Shares

Anterior artículo
No, los documentos desclasificados por Tulsi Gabbard no demuestran que Anthony Fauci financiara la investigación que originó la COVID-19

Engañoso: los documentos desclasificados por Tulsi Gabbard no demuestran que Anthony Fauci financiara la investigación que originó la COVID-19, que él causara la pandemia ni que manipulara a la inteligencia de EE. UU.

Artículos relacionados