No, los “documentos de Pfizer” no demuestran que Pfizer siguiera a 32 mujeres embarazadas y que 28 perdieran a sus bebés tras vacunarse contra la COVID-19

Naomi Wolf afirma que Pfizer siguió 32 embarazos y que 28 acabaron con la pérdida del bebé, pero esa interpretación procede de un informe de la farmacéutica remitido a la FDA en el que no constaba el desenlace de 238 de los 270 embarazos registrados y que no permite calcular ese riesgo.

LO QUE SE AFIRMA

“Pfizer siguió a 32 mujeres hasta el final de sus embarazos, 28 perdieron a sus bebés y ocultó o destruyó las pruebas de los otros 238 casos.”

LO QUE SABEMOS HASTA AHORA

Falso Pfizer registró 270 embarazos en un informe y señaló que no se había proporcionado el desenlace de 238; el documento no demuestra que los otros 32 fueran seguidos hasta el final ni que Pfizer ocultara o destruyera esos datos, y los estudios posteriores no muestran un aumento del riesgo de aborto espontáneo tras la vacunación.

No, los “documentos de Pfizer” no demuestran que Pfizer siguiera a 32 mujeres embarazadas y que 28 perdieran a sus bebés tras vacunarse contra la COVID-19

Una afirmación sobre embarazos y la vacuna de Pfizer que circula desde hace años ha vuelto a aparecer en X coincidiendo con la publicación de mensajes privados de Anthony Fauci de enero de 2021 sobre la vacunación contra la COVID-19 durante el embarazo.

La escritora estadounidense Naomi Wolf afirmó el 13 de agosto de 2026 en una publicación realizada en X (archivada aquí) que Pfizer había seguido a 32 mujeres «hasta el final de sus embarazos» y que 28 habían perdido a sus bebés. Añadió que la farmacéutica «ocultó o destruyó» las pruebas correspondientes a otras 238 mujeres. Concretamente, ha afirmado que «Pfizer siguió a 32 mujeres hasta el final de sus embarazos. 28 perdieron a sus bebés. Esa es la declaración. Ese es el grupo sobre el que sabemos, porque Pfizer ocultó o destruyó evidencia de las otras 238».

La publicación acumulaba 88.000 visualizaciones en X en el momento de realizar este artículo, según los datos de la plataforma facilitados para esta verificación.

La afirmación mezcla cifras que sí aparecen en un antiguo documento de Pfizer con conclusiones que ese informe no permite extraer. El documento no dice que Pfizer siguiera a 32 mujeres hasta el final de sus embarazos ni que ocultara o destruyera los resultados de otras 238.

Una afirmación de 2022 que vuelve tras la publicación de los mensajes de Fauci

La publicación aparece en un contexto concreto. Esta semana se han divulgado mensajes intercambiados en enero de 2021 por Anthony Fauci, entonces director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), con Rochelle Walensky y Vivek Murthy sobre la vacunación durante el embarazo.

Como hemos verificado, los documentos muestran que Fauci planteó como posibilidad «teórica» que la fiebre y la respuesta inflamatoria después de la segunda dosis pudieran estar asociadas con un aborto espontáneo durante el primer trimestre. Era una hipótesis planteada cuando todavía existían pocos datos, no el resultado de un estudio que demostrara esa relación.

La publicación de esos mensajes ha servido también para recuperar la afirmación de que las vacunas habrían causado un 82% de abortos espontáneos. Esa cifra procede de utilizar incorrectamente un subconjunto de un análisis preliminar del registro v-safe de los CDC como denominador, como explicamos en otra verificación publicada esta semana.

El seguimiento posterior de ese registro y otros estudios epidemiológicos no confirmaron semejante riesgo.

Ahora Wolf recupera otra cifra que circula, al menos, desde 2022: que «28 de 32» embarazos conocidos después de recibir la vacuna de Pfizer terminaron con la pérdida del bebé. La propia Wolf ya defendía una versión de esta interpretación hace cuatro años.

De dónde salen los 270, los 238 y los 28

Las cifras proceden de un informe de Pfizer titulado Cumulative Analysis of Post-authorization Adverse Event Reports, enviado por la compañía farmacéutica a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). El documento analizaba notificaciones de acontecimientos adversos recibidas entre el 1 de diciembre de 2020 y el 28 de febrero de 2021, cuando la vacuna se administraba en Estados Unidos bajo una autorización de uso de emergencia.

Se trata de notificaciones de acontecimientos adversos recibidas después de la autorización de la vacuna, no de un ensayo clínico ni de un estudio diseñado para seguir a un grupo de mujeres embarazadas hasta conocer el desenlace de sus gestaciones

El documento recogía 270 embarazos únicos. Entre los resultados registrados aparecían 23 abortos espontáneos, cinco resultados pendientes, dos partos prematuros con muerte neonatal, dos registros de aborto espontáneo con muerte intrauterina, uno de aborto espontáneo con muerte neonatal y un resultado normal.

Para 238 de los 270 embarazos, el documento señalaba expresamente que no se había proporcionado un desenlace. Es decir, el documento no permite saber qué ocurrió finalmente con esos embarazos.

Ese es el origen de los 238 casos mencionados por Wolf.

Lo que el documento no dice es que Pfizer tuviera esos 238 resultados y decidiera esconderlos. Tampoco afirma que fueran destruidos.

Decir que un resultado «no fue proporcionado» significa que no constaba en ese conjunto de datos. No permite saber, a partir de ese documento, cómo terminaron esos embarazos.

Pfizer no dice que siguiera a 32 mujeres hasta terminar sus embarazos

La frase utilizada por Wolf —«Pfizer siguió a 32 mujeres hasta el final de sus embarazos»— introduce además una información que no aparece en el documento. La cifra 32 se obtiene al restar los 238 embarazos sin desenlace comunicado de los 270 embarazos registrados: 270 – 238 = 32.

Pero esos 32 casos tampoco equivalen a «32 mujeres seguidas hasta el final del embarazo».

Entre los resultados enumerados por Pfizer había cinco clasificados expresamente como pendientes. Por tanto, incluirlos dentro de un grupo supuestamente seguido «hasta el final» contradice la propia descripción de los datos.

Existe, además, una particularidad que hace todavía más problemático reconstruir porcentajes con esta tabla: uno de los embarazos era gemelar y el documento explica que se contabilizaron dos resultados diferentes para los gemelos.

Las distintas formas de agrupar estas categorías han dado lugar desde 2022 a diferentes versiones de la misma afirmación. Pero ninguna convierte esos datos de farmacovigilancia en una cohorte de 32 mujeres seguidas por Pfizer hasta el final de sus embarazos.

El documento no fue diseñado para calcular una tasa de pérdida gestacional entre las mujeres vacunadas.

Los 238 embarazos no fueron «ocultados o destruidos»

La segunda parte de la publicación de Wolf va todavía más lejos al afirmar que Pfizer «ocultó o destruyó» pruebas de los otros 238 embarazos. El documento utilizado como origen de la afirmación no aporta pruebas de ello.

Lo único que establece es que para esos 238 embarazos «no se proporcionó» un resultado.

Eso deja una pregunta sin responder —qué ocurrió finalmente con esos embarazos—, pero una ausencia de información en un documento no demuestra que esa información existiera y fuera posteriormente ocultada o destruida.

De hecho, el propio título de esa sección del documento era Description of Missing Information; es decir, descripción de información faltante.

Tampoco se puede calcular el riesgo utilizando únicamente los desenlaces conocidos

Hay otro problema fundamental. Incluso aceptando la forma en que Wolf agrupa 28 de los desenlaces adversos registrados como pérdidas del embarazo o del bebé, dividirlos únicamente entre el pequeño número de embarazos para los que aparecía algún tipo de resultado no permite calcular el riesgo de pérdida gestacional después de la vacunación, tal y como afirmó en 2024 el profesor Jeffrey S. Morris, director de Bioestadística de la Universidad de Pensilvania y colaborador de Factico en anteriores verificaciones.

Además, el documento reunía notificaciones correspondientes a los primeros meses de la campaña de vacunación. En ese momento, una pérdida gestacional temprana ya podía haber sido registrada como un embarazo finalizado, mientras que muchas mujeres que continuaban embarazadas todavía no habían tenido tiempo de llegar al parto. Utilizar únicamente los embarazos con un desenlace registrado introduce así un sesgo que infla artificialmente la proporción de pérdidas.

Para estimar ese riesgo es necesario conocer el número de embarazos expuestos, en qué momento de la gestación ocurrió la vacunación y seguirlos durante un periodo comparable.

Un sistema de notificación de acontecimientos adversos no funciona así. Su objetivo es recoger problemas médicos comunicados después de utilizar un medicamento o una vacuna para identificar posibles señales que después puedan investigarse.

Además, que un acontecimiento ocurra después de la vacunación no establece por sí solo que la vacuna sea su causa.

Este problema es especialmente importante en el embarazo, porque los abortos espontáneos se producen también sin vacunación y son relativamente frecuentes durante las primeras semanas de gestación. La cuestión científica relevante no es si hubo abortos después de vacunar, sino si ocurrieron con mayor frecuencia de la esperada entre las mujeres vacunadas.

Los estudios posteriores permiten responder una pregunta que este documento no podía resolver

Precisamente por eso son más informativos los estudios posteriores con seguimiento específico de embarazadas.

Como explicamos esta semana al verificar la afirmación del supuesto 82% de abortos espontáneos, un seguimiento de 2.456 participantes vacunadas antes de la concepción o antes de las 20 semanas calculó un riesgo acumulado del 14,1%, que descendía al 12,8% después de ajustar por edad materna.

Investigaciones independientes tampoco encontraron un incremento del riesgo.

Un estudio publicado en JAMA en 2021 comparó embarazos que terminaron en aborto espontáneo con embarazos que continuaban y no encontró una mayor probabilidad de vacunación reciente entre los primeros.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023, que reunió 21 estudios y 149.685 mujeres, obtuvo una tasa agrupada de aborto espontáneo del 9% entre las vacunadas y tampoco encontró un incremento estadísticamente significativo frente a mujeres no vacunadas o que habían recibido placebo.

Y en marzo de 2026 se publicaron los datos completos del registro de embarazos de los CDC. El análisis incluyó 12.097 mujeres vacunadas antes o durante las primeras 20 semanas y estimó un riesgo acumulado de aborto espontáneo del 10,79% entre las semanas 6 y 20.

Estos estudios no convierten en «normales» los desenlaces adversos registrados en el antiguo documento de Pfizer ni permiten saber qué ocurrió individualmente con los 238 embarazos sin resultado comunicado. Responden a otra cuestión: si la vacunación aumentaba el riesgo de aborto espontáneo en la población estudiada. Los datos disponibles no muestran ese aumento.

Veredicto: Falso

El documento de Pfizer no demuestra que la compañía siguiera a 32 embarazadas hasta el final y que 28 perdieran a sus bebés. Tampoco aporta pruebas de que Pfizer ocultara o destruyera los datos de otros 238 embarazos. Esos 238 casos aparecen como embarazos para los que no se había proporcionado un desenlace. En un documento cerrado apenas dos meses y medio después del inicio de la vacunación, los abortos espontáneos podían aparecer rápidamente como embarazos finalizados, mientras que muchos embarazos que continuaban con normalidad todavía no habían tenido tiempo de llegar al parto. Excluir estos últimos del denominador infla artificialmente el porcentaje.

La reaparición de esta afirmación coincide con una nueva controversia sobre los mensajes privados de Fauci y con la recuperación de antiguas cifras sobre abortos y vacunación. Que Fauci contemplara en enero de 2021 un posible riesgo «teórico» tampoco valida retrospectivamente estas cifras.

Cinco años de investigaciones permiten evaluar el riesgo con datos mucho más completos que aquel documento temprano. La evidencia acumulada hasta 2026 no muestra un aumento del riesgo de aborto espontáneo asociado a la vacunación contra la COVID-19.

Referencias:

Si te gusta nuestro trabajo y quieres colaborar con nosotros, puedes hacer una donación para apoyar nuestra labor de verificación de hechos. Con tu aportación, nos ayudas a mantener nuestra independencia, nuestra calidad y nuestra credibilidad.

Total
0
Shares

Anterior artículo
Es falso que la vacuna contra la COVID-19 provocara un 82% de abortos espontáneos

Es falso que la vacuna contra la COVID-19 provocara un 82% de abortos espontáneos: la cifra difundida nace de un cálculo incorrecto que los estudios posteriores desmienten

Artículos relacionados